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Los Sofistas

"El hombres es la medida de todas las cosas" -Protágoras

Con esta frase empezaremos a hablar de los Sofistas. Llega el siglo V y en Grecia se da una revolución intelectual -junto con todo lo que esto conlleva- a causa de lo que podríamos llamar cierto tipo de "frustración", pero ¿por qué? Tal vez los pensadores y los ciudadanos en general  se cansaron de tratar de buscar respuestas a los fenómenos naturales o por lo menos tratar de entenderlos y prefirieron tratar las preguntas ya no de naturaleza, ni de lo dioses, ni de el comienzo del mundo... sino sobre los hombres.

Los personajes más relevantes de esta época son por un lado Sócrates y por el otros los Sofistas. Se puede decir que Sócrates "bajó la filosofía del cielo a la polis" ya que los nuevos intereses cognoscitivos eran, sobre todo, lo que ellos denominaron Nómos que son las normas-convenios  que rigen o deben regir un pueblo. Pero dejando de lado a Sócrates, que aunque sea uno solo tiene mucho de qué contar, lo que en realidad fue principio y causa de este "siglo de oro" en Grecia fue la aparición de un nuevo tipo de gentes, aquellos que se llamaban a sí mismo sabios, que vendían su "conocimiento", que se dedicaban en su mayoría a la retorica, los extranjeros, los escépticos, los relativistas, y un montón de cualidades más que no eran muy cotidianas en aquél entonces en los ciudadanos, todas estas las poseían los Sofistas. Cabe destacar que eran mal vistos, tanto ellos por su poca modestia, como su trabajo el cual no había sido con ánimo de lucro hasta aquel momento, por los filósofos tradicionales. Sócrates fue uno de sus principales críticos, porque ellos trataban de enseñar nada más que creencias, eran los genios de la verosimilitud, no buscaban la verdad como era debido; así como lo dijo el mismo Protágoras: "el hombre es la medida de todas las cosas" frase en la que aparece implícita la de: "no hay una verdad y todos pueden creer tenerla". Estos sujetos no solo eran profesionales en enseñar creencias sino que al ser tan poderosos con el lenguajes, cosa que supieron desarrollar, andaban por el mundo -específicamente en los tribunales y asambleas- convenciendo a todo el que pudieran de acuerdo a su conveniencia: el arte de persuadir.

Algo muy parecido pasa hoy día (me atrevo a decir que si no se aplicase la historia de la filosofía en la actualidad, de nada serviría), lo vemos en todas partes, en especial en el campo jurídico, pues en groso modo lo que hace o quiere un abogado, aun no teniendo razón, es salirse con la suya, convencer a un juez que su acusado/cliente es totalmente inocente y así haya matado a X persona(s) el ganar el caso es lo que lo satisface; además de que gana dinero por ello, es también señalado como "buen" abogado. En general, el arte de persuadir ofende a la verdad, es decir, la verdad al ser una sola, no se debe inclinar y/o modificar de acuerdo al fin requerido. Por eso, aparte de tantas razones más, "los filósofos de verdad", tenían bronca con los que, exactamente como lo dijera un estudiante de derecho, no hacen más que decir "verdades a medias".


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